DE TÁRBENA A LAS FUENTES DE OLBIS Y BENISALIM

DATOS TÉCNICOS

 -  Pueblo y comarca: Tárbena – Marina Baixa
 -  Mapa: (Desde Benidorm) Click aquí
 -  Inicio y final: Museo Etnológico (Casa de Cultura de Tárbena)
 -  Latitud - Longitud: 38.694956,-0.103474
 -  Duración tiempo aprox.: 5 horas
 -  Longitud: 16 Km. Aprox.
 -  Dificultad: Media
 -  Recomendado para: Personas en forma y que hacen deporte con 
     asiduidad.

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La excursión a realizar nos llevará a visitar las montañas y valles cercanos a este pequeño pueblo de la Marina Baixa, donde encontraremos varias fuentes y caseríos en el camino. El pueblo esta enclavado en lo alto de las montañas, por lo que podremos disfrutar en todo momento de unas estupendas vistas y un paisaje totalmente diferente a lo que podemos divisar en la comarca. Su emplazamiento siempre ha limitado su acceso desde la costa, cosa que comprobamos al recorrer las curvas de la carretera CV-715 que nos lleva, pasando por Bolulla, al inicio de nuestra ruta.

Cartel en el aparcamiento sobre el origen de Tárbena
Los árabes crearon la población, entonces conocida como Benitafal, pero en el año 1610 fueron desterrados de la zona siendo más tarde repoblada por gentes venidas de Mallorca que, aparte de traer su lengua y sus costumbres, dejaron su gastronomía. Por el trayecto veremos como muchos lugares tienen en su nomenclatura una clara influencia mallorquina. Si quisiéramos visitar la villa después de la ruta, el artículo “Un Paseo por Tárbena” os puede facilitar más información sobre sus calles e historia.

Un buen lugar para dejar los vehículos es el aparcamiento situado en la Casa de Cultura de Tárbena, donde también está el Museo Etnológico que abre los fines de semana, exactamente los sábados por la tarde y los domingos por la mañana. Una vez dejamos los coches en el aparcamiento salimos de él, por la parte de arriba. Antes de bajar la cuesta hacia la carretera encontramos a mano izquierda el camino que nos lleva a un panel informativo del Sendero de pequeño recorrido número 145, itinerario que vamos a realizar. El recorrido es de dificultad media y tiene una longitud de 16 kilómetros. Esta señalizado pero echamos en falta indicaciones en ciertos puntos, aunque describiremos más concienzudamente esos lugares dudosos.

Construccion para aperos de labranza
La senda en la que nos encontramos pasa a la izquierda de una pequeña finca y de sus árboles frutales. El suelo esta cimentado hasta dar con un camino que se bifurca. Aquí tendremos que mantenernos a la izquierda y continuar andando unos veinte metros donde, tras pasar unos árboles, cambiamos el camino por una pequeña senda señalizada con marcas de senderismo. Esta senda se esconde a la derecha y desciende entre bancales de almendros obteniendo unas bonitas vistas de La Serrella y de la cumbre del Aixortá (1218 m.). Pasamos también cerca de varias casetas para guardar aperos de labranza, hasta que llegamos de nuevo a una pista forestal. Este camino avanza entre pinares por el paraje conocido como “Sa Muntanya” y asciende poco a poco hasta llegar a una senda en la ladera que nos sorprende con el “Barranc Tancat”. Más adelante encontramos un mirador que nos ofrece un buen paisaje de La Marina Baixa. Cerca de aquí se sitúan los restos del poblado de Beniplá. En tiempos antiguos fue un asentamiento de los iberos aunque se han realizado posteriores modificaciones para uso agrario. Se puede decir que fueron los primeros habitantes de estas montañas. Seguimos en la zona de “Sa montanya” por el camino antiguo que unía Tárbena con Castell de Castells.

Nos hemos cruzado con varios conejos durante nuestro recorrido y ahora lo hacemos con un lugareño que nos ayuda a seguir el camino correcto. Si nos dejáramos llevar por la imaginación, podríamos pensar que el lugareño fuese Micalet Monjo, un personaje popular de una rondalla de la zona. La rondalla es la siguiente: Micalet salió de Tárbena para cazar la noche de todos los santos, cuando por el respeto religioso estaba terminalmente prohibido. En un momento de la noche va oír un ruido entre unos arbustos y viendo a un conejo huir del lugar, cogió la escopeta y le disparó. Cual fue la sorpresa de Micalet Monjo que el conejo se levantó y con un tono amenazador le dijo: "¡Micalet Monjo, yo tengo dientes dientes!" recordandole el dia que era.

Senda en "Sa muntanya"

Dejamos las rondallas y forzamos el paso ascendiendo por la falda sur del Pinyol Roig, donde las sabinas destacan entre la flora del lugar. Nos estamos acercando a Bijauca,  que es una depresión de suaves desniveles. El nombre, que en árabe significa “los del valle”, proviene de una alquería musulmana situada en este entorno. Vamos cruzando diferentes cultivos de almendros y olivos hasta dar con la carretera  CV-752 que se dirige a Castell de Castells.

Tárbena y al fondo Sierra Gelada desde la CV-752
Desde este punto podemos divisar la población de Tárbena al completo junto con las sierras de Bernia (1.128 m.) y de Ferrer (899 m.). Si nos dirigimos hacia Castell por la carretera enseguida encontraremos una pista forestal que asciende hasta el punto más alto de nuestra ruta por la solana de Bijauca. Aquí encontraremos la fuente de Olbis, donde podremos saciar nuestra sed. El gran chorro de agua fresca cae sobre un antiguo abrevadero de animales. El lugar lo utilizamos para realizar un pequeño almuerzo. A continuación nos adentramos en una senda que desciende por la falda sur de la Sierra del Carrascal de Parcent (1.001 m.). Los pasos avanzan por el Barranc del Pas y pasa cerca de varias masías abandonadas y en un estado bastante ruinoso. Son varias las carrascas que nos sorprenden por su tamaño, siendo la más espectacular la ubicada en la finca privada de “Sa carrasca”, con gran cantidad de ramas.

Fuente de Olbis
Ruinas en el Barranc del Pas
Finca privada "Sa Carrasca"
El camino desciende hasta llegar de nuevo a una carretera, en este caso la CV-715. En vez de dirigirnos hacia Tárbena, tenemos que coger la dirección contraria, hacia Orba y Parcent. Circulamos unos 170 metros por la calzada hasta llegar a una pista que desciende por nuestra derecha. Nuestros pasos nos están llevando al punto más bajo de la ruta conocido como La Foia de Sabaig. Algarrobos, almendros, naranjos, higueras, limoneros, olivos, etc. son muchos los cultivos que encontramos en balcones, algunos construidos durante la época de los moriscos. En una de estos caseríos, otra fuente nos espera con agua fresca para volver a llenar nuestras cantimploras, la fuente Buscarró. Si seguimos las indicaciones del Hotel Lehmi no nos perderemos. Este hotel es una edificación antigua del siglo XIX que ha sido restaurado para el turismo rural.

Caserios en la fuente Buscarró
Hotel Lehmi
Una vez pasado por la entrada del hotel, tenemos que girar a la izquierda para abandonar la pista y ascender por una senda asfaltada y ubicada en la cara norte del Tossal de Santa Bárbara. El ascenso es continuado y al llevar ya bastantes kilómetros en las piernas, se hace bastante duro. El trayecto nos deja en la última de las fuentes que vamos a visitar, la de Benisalim. A una altura de 550 metros, la fuente tiene bastante agua, por lo que en sus alrededores la vegetación es frondosa y los cultivos en su mayoría pertenecen a árboles frutales. Si se traduce del árabe significa “hijos de la paz” o “de la bendición”, parece ser que se refiere a las aguas de la fuente. Cerca de la fuente antiguamente había un poblado morisco de pocas casas llamado Ráfol de Salem. Dejamos atrás la fuente para seguir ascendiendo y llegar de nuevo a la carretera. Estamos muy cerca de Tárbena, saliendo por el Poble de Dalt. Si continuamos por la calzada volveremos al aparcamiento de la Casa de Cultura, lugar donde dejamos los coches en un principio.

Fuente de Benisalim
El recorrido ha pasado por las fuentes de Olbis, Buscarró y Benisalim y nos ha mostrado en dieciséis kilómetros su agricultura, sus montañas y barrancos. También hemos conocido su historia comenzando por las ruinas íberas, pasando por las alquerías musulmanas y las masías medievales, hasta llegar a la Tárbena de hoy, donde la agricultura sigue siendo su motor tras muchos siglos.

1 comentario:

  1. Una zona muy bonita y donde tambien se come muy bien.

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